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Club de Cultura Socialista "José María Aricó"

El Club de Cultura Socialista José Aricó nació a la vida pública en julio de 1984 con la idea de plasmar un espacio de análisis y debate “de los problemas políticos, sociales y culturales de la sociedad argentina y del mundo” y así “contribuir a la renovación del pensamiento actual atrayendo el esfuerzo de todos aquellos que se interroguen críticamente sobre el significado del socialismo como identidad ideológica, cultural y política”, según afirmaba su “Declaración de principios”.

Surgió a instancias de un colectivo integrado por José Aricó, Carlos Altamirano, Ricardo Nudelman, Rafael Filipelli y Jorge Tula. Cuando Pancho Aricó falleció en 1991, el Club se rebautizó como Club de Cultura Socialista "José Aricó".

El concepto de “Club” alentaba la institución deseada. Ella asumió no sólo en su ideario, sino también en su estilo de funcionamiento, los valores recobrados por la sociedad argentina al retornar al Estado de Derecho, con la convicción de que, agotadas las viejas certezas, la democracia, el pluralismo, el tratamiento argumentado de las disidencias, el respeto a las minorías y, en general, a la opinión ajena, eran el camino a recorrer. También con la convicción de que estos principios involucraban la reflexión sobre el propio pasado de muchos de sus miembros, así como requerían no reducir lo político a una mirada estrecha que dejara en los márgenes un vasto campo que comprendía lo cultural, lo científico, lo tecnológico, lo artístico, etc. proyectados a la consideración de los derechos y de los problemas humanos. Hoy creemos poder afirmar el amplio cumplimiento de esos fines que motivaron y otorgaron sentido a la fundación del Club de Cultura Socialista. De allí que consideremos el cese de las actividades, decidido en la Asamblea Extraordinaria del 24 de agosto de 2008, como momento de culminación del proyecto.

Al compás de las crisis vividas por el país, el Club de Cultura Socialista desarrolló un trabajo sostenido, reconocido por cierto por todos ustedes, que sin embargo queremos mencionar brevemente, pues es parte de nuestro legado el humus cultural que ha contribuido a generar. Tanto las conferencias como los coloquios internacionales a cargo de especialistas de primer nivel sobre el pasado, el presente y el futuro de nuestra sociedad, se desarrollaron siempre dando prioridad al diálogo y a la discusión con vistas a forjar alternativas para el logro de una sociedad más justa, donde la igualdad y la libertad se conjugaran, nutriéndose e incrementándose mutuamente.

El Club supo mantenerse fiel a ese proyecto original y, a través de sus múltiples iniciativas, contribuyó a la renovación de la cultura de izquierda, convocando a todos aquellos que buscaran pensar, colectivamente y con espíritu pluralista, sobre los problemas políticos, sociales y culturales del país y los de la sociedad contemporánea. Esa fidelidad tuvo sin duda sus costos: iniciativas no siempre exitosas, conflictos internos resueltos casi siempre a través del diálogo, pero que se tradujeron a veces en rupturas parciales, en alejamiento de asociados y, en ocasiones, en lapsos de apatía. También debimos sufrir la pérdida de socios de excepcional valía: el primero, José Aricó, cofundador y principal animador de las actividades del Club, y luego otros, no menos prestigiosos, como Juan Carlos Portantiero y Oscar Terán, para citar algunos de los principales. Sin embargo, el Club supo reponerse a esas dolorosas ausencias y continuar con su tarea de siempre: discutir el pasado, presente y futuro del país y del mundo, crear y difundir ideas, protagonizar debates de alto nivel. Más recientemente nos dejó un socio fundador y activo protagonista en la vida del Club durante varios años: Jorge Tula. Aunque en los últimos tiempos Tula no participaba de nuestras reuniones, siguió siempre siendo amigo del Club.

esde otro ángulo, el Club se propuso y logró fomentar un debate público sin transformarse en un actor directamente político. Tal definición requirió una apertura a los grandes interrogantes de nuestro tiempo, ocupando un lugar destacado en el debate sobre la transición a la democracia. También demandó una vocación activa de actuar como operador cultural en la elaboración de una agenda de izquierda en la Argentina. Creemos, en esta dirección, que uno de los logros más rescatables fue la perspectiva con que el Club encaró sus objetivos, fundado en el particular sentido crítico dado a los problemas que le tocó abordar en sus veinticuatro años de existencia. Tal perspectiva marcó una neta ruptura con el discurso de la izquierda arcaica, posibilitando una reflexión que pudiera internarse por senderos innovadores y abriera la discusión sobre tópicos nunca abordados por ella. Recordemos, por ejemplo, el coloquio internacional que realizamos sobre las izquierdas democráticas y América Latina en el marco de la integración regional, cuyo contenido se ve reflejado en los debates actuales sobre el tema. Hagamos referencia además a la revisión llevada a cabo de la historia de nuestras izquierdas, a la luz de la memoria de sus protagonistas, las cuales constituyen parte de nuestro archivo.

Por todo esto brevemente apuntado, estamos convencidos de que debemos pensar este momento final como una culminación, corroborada por la entrega de un patrimonio, de una herencia fundada en la puesta en práctica del pluralismo, junto al legado de nuestro archivo de conferencias y otros eventos realizados, que confiaremos a instituciones del Estado y privadas capaces de conservarlas en la memoria.

Por último creemos que siempre fue claro para nosotros que el Club revestía una doble naturaleza: la dimensión político-institucional estaba acompañada de una dimensión comunitaria. Sin la estima y el reconocimiento que se nos dio, difícilmente hubiéramos podido convivir en la escena de divergencias y polémicas que procuramos mantener para que hubiera vida política entre nosotros. Mucho agradecemos a ustedes por ello y no dudamos de que tales modos de convivencia habrán de perdurar a pesar de que el Club cierre sus puertas.

Fuente: Texto a propósito del vigésimo cuarto aniversario del Club de Cultura Socialista (extraído de http://www.clubsocialista.com.ar/)

Fuskova, Ilse

Activista y artista visual argentina que comenzó a militar en el feminismo y en movimiento lésbico a mediados de los años ochenta. En 1988 presentó una serie fotográfica para la segunda edición de Mitominas (Centro Cultural Ciudad de Buenos Aires): “Los mitos de la sangre”. La muestra fue censurada y expuesta, muchos años más tarde, en el Centro Cultural Tierra Violeta (2015). Incansable traductora de textos fundacionales y editora de Cuadernos de Existencia Lesbiana junto a Adriana Carrasco (1987). En 1991 se declaró públicamente lesbiana en el programa de televisión de Mirtha Legrand. En esos años se unió a Gays por los Derechos Civiles y participó de la organización de la Primera Marcha del Orgullo Lésbico-Gay (junio, 1992). En 1991 fundó el grupo Convocatoria Lesbiana, que luego sostuvo con Claudina Marek, su pareja de muchos años. El grupo "Convocatoria Lesbiana" comienza a publicar la revista "Sentimientos". La revista dió cuenta del vínculo del movimiento lésbico con el feminismo y el activismo gay y trans. Incluye breves notas sobre activismo LGTB local, el movimiento de mujeres e incluía una sección literaria con textos de las editoras y publicaba poemas o cuentos enviados por quienes leían la revista.
Ilse Fuskova y Claudina Marek escribieron y publicaron en 1994 el libro "Amor de mujeres. El lesbianismo en Argentina hoy". A su intensa trayectoria se suma el activismo ecologista. En 2015 fue declarada Ciudadana ilustre de la Ciudad de Buenos Aires por la Legislatura porteña.

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